Leyendo el impactante libro de Monika Zgustova, Vestidas para un baile en la nieve, sentí la necesidad de buscar la fotografía de Susana Pechuro, una de las mujeres cuya experiencia en los campos de trabajo forzados aparece retratada.

“Me costó entenderlo. [...]. Lo que esas mujeres encontraron de excepcional en el gulag fue la amistad: una amistad invulnerable, abnegada, firme.
La amistad y la litertura fueron los dos refugios de las mujeres rusas desterradas.”